**Urbano**, un nombre con profundas raíces latinas, deriva directamente del adjetivo “urbanus”. Este término, en la antigua Roma, no solo denotaba a alguien originario o residente de la ciudad (urbs), sino que también conllevaba un significado mucho más rico y complejo. Ser “urbanus” implicaba poseer modales refinados, educación, ingenio y un cierto grado de sofisticación cultural. Era un elogio, una manera de describir a una persona civilizada y cultivada, en contraposición a la rusticidad del campo.
Con el tiempo, **Urbano** se adoptó como nombre propio, perpetuando la connotación de urbanidad, inteligencia y buen gusto. Su uso se extendió gracias a la influencia del cristianismo, ya que varios papas llevaron este nombre, consolidando su prestigio y simbolismo. La figura papal de **Urbano** transmitía una imagen de liderazgo, sabiduría y conexión con el centro del poder religioso y cultural. Así, el nombre **Urbano** se arraigó en la tradición occidental, evocando la imagen de una persona culta, refinada y vinculada a los valores de la civilización. A pesar de los cambios sociales y culturales, **Urbano** conserva su aura de distinción y elegancia, manteniendo vivo el legado de la Roma antigua.
| Inglés | Urban |
| Alemán | Urban |
| Maltés | |
| Latin | Urbanus |
| Francés | Urbain |
| Italiano | Urbano |
| Catalán | |
| Portugués | Urbano |
| Románico | Urban |
| Húngaro | Orbán |
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| Checo | Urban |
| Polaco | Urban |
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