El nombre Sebastián proviene del latín “Sebastianus”, que a su vez deriva del griego “Sebastos” (σεβαστός). Este término griego es la forma helenizada del título romano “Augustus”, que significa “venerable”, “majestuoso” o “reverenciado”. Por lo tanto, Sebastián etimológicamente se interpreta como “el que es venerado”, “el augusto”, o “el digno de respeto”. Inicialmente, Sebastián era un adjetivo gentilicio, es decir, indicaba el origen geográfico o la pertenencia a un lugar. En concreto, Sebastián significaba “originario de Sebaste”. Sebaste era una ciudad en Asia Menor (actualmente Turquía), cuyo nombre también derivaba del término “Sebastos” en honor al emperador Augusto. La popularidad del nombre se extendió gracias a San Sebastián, un mártir cristiano del siglo III, que fue un oficial de la guardia pretoriana romana. Su valentía y fe lo convirtieron en un santo muy venerado, y su historia contribuyó significativamente a la difusión del nombre Sebastián en diferentes culturas y lenguas a lo largo de la historia. Por lo tanto, el nombre Sebastián, cargado de historia y significado, evoca cualidades de nobleza, respeto y dignidad.
| Inglés | Sebastian, Bastian |
| Alemán | Sebastian, Bastian |
| Maltés | |
| Latin | Sebastianus |
| Francés | Sébastien, Bastien |
| Italiano | Sebastiano |
| Catalán | Sebastià |
| Portugués | Sebastião |
| Románico | Sebastian |
| Húngaro | Sebestyén, Sebes |
| Finés | |
| Lituano | Sebastijonas |
| Griego | |
| Ruso | Севастьян |
| Checo | |
| Polaco | Sebastian |
| Ucraniano | Севаст”ян |








